Gruta Azul - Templo Hagar Quim - Ghar Lapsi. 4 Agosto 204

Hoy hemos vuelto a madrugar. Para las 7 de la mañana ya estábamos danzando. Como viene siendo costumbre, lo primero del día ha sido desayunar en el mismo lugar de los últimos días viendo el mar, y lo mismo, dos cappuccino y dos croissants rellenos uno de crema y otro de chocolate. Cuando algo está bien, para que variar, ¿no?

Blue Grotto
Hoy hemos madrugado para ir hasta la gruta azul o blue grotto. Hemos leído que a primera hora del día la luz entra en la gruta. La gruta azul es un arco natura de 400, situado en una pequeña cala. Se puede ver desde un mirador que hay en la carretera, pero nosotros hemos decidido coger una barca en el puerto de Wied iz-Zurrieq que te lleva hasta la gruta y te enseña 6 cuevas más. El viaje, más o menos dura 25 minutos, y cuesta 8 euros. A nuestro parecer un poco caro o un poco corto, pero es mucho más bonito ver la gruta desde el mar que desde el mirador. Desde la barca admiras mucho más el azul turquesa de sus transparentes aguas. Por este azul tan característico, tiene el nombre la gruta.

Las barcas en las que se hace la excursión, son las típicas barcas de pescador. Os recomiendo llevar ropa adecuada, puesto que es muy fácil que os podáis mojar, tanto en el recorrido debido a las olas, como al embarcar, que se hace desde un pequeño puerto con unas escaleras de hormigón a la altura del mar, y posiblemente como me pasó a mí, te mojes las zapatillas. Es la segunda vez que me mojo las zapatillas en Malta, desde luego van a volver limpias a casa. Así que un consejo. Llevar bañador y chancletas, ya os cambiaréis después en el coche.

Por supuesto si os gusta bucear, este es un sitio encantador para ello.

Hagar Quim
Desde la blue grotto, hemos ido a ver los templos de Hagar Quim y Mnajdra. Para nosotros, visita imprescindible en un viaje a Malta. Es más pecado capital, venir a malta y no ver estos templos es como un jardín sin flores, vamos una pifia.

Estos templos megalíticos al igual que sus vecinos Mnajdra, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, son los yacimientos prehistóricos mejor conservados de la isla. Situados en unos acantilados, justo enfrente del islote Filfa, se cree que fueron construidos para alinearse con los rayos solares, al igual que muchos de los templos hallados en Irlanda. Antes de pasar directamente a ver los templos, merece la pena ver la exposición y el audiovisual del centro de visitantes, ayuda bastante a entender lo que luego se ve. No os preocupéis por que esté todo en inglés, te ofrecen con la entrada una audioguía en español que aclara todas las dudas.

Este complejo arquitectónico de Hagar Qim está formado por un templo principal y tres estructuras megalíticas situadas no muy lejos del templo principal. Por lo que se refiere el templo principal está formado por una entrada exterior que conecta con seis grandes habitaciones. Todo el templo está protegido por un muro exterior hecho con grandes bloques de piedra verticales. Este tipo de construcción es muy característica en las obras megalíticas maltesas, ya que otras que se han encontrado siguen más o menos esta misma estructura. Uno de estos muros contiene el mayor megalito maltés.



Saliendo del templo de Hagar Quim, bajando una pequeña cuesta que al subirla con el calor que tenemos encima, no parece tan pequeña, están los templos de Mnajdra. Estos templos de planta trebolada cada uno con diferentes orientaciones son más complejos que los de Hagar Quim. Todos ellos se componen de tres edificios con un patio ovalado en común. El templo del sur de Mnajdra está construido de tal manera que durante la salida del sol en el equinoccio de primavera y otoño y los solsticios de invierno y verano, su puerta principal se alinea con la salida del sol entrando los rayos de sol y reflejándose en las losas decoradas dentro de la primera cámara. Al igual que el templo de Hagar Quim, no existen pruebas que determinen la utilidad de estos templos. 

Mnajdra
Ambos templos son según la unesco patrimonio de la humanidad.

No encontramos una proporcionalidad en los precios de las entradas. Por hacer la excursión de la blue grotto hemos pagado 8 euros, y por pasar aquí media mañana viendo estos magníficos templos hemos pagado 9. O el primero ha sido un atraco, o el segundo es un auténtico chollo. 

La siguiente visita del día ha sido a Zurrieq, el pueblo más grande y cercano a los templos. Antes de dar una vuelta por el pueblo, hacemos una parada en un supermercado para hacer algo de compra para nuestra comida. Hoy nos daremos el lujo de comernos unos sándwiches de queso azul y de queso fresco, que acompañaremos con algo de fruta. Lo dicho, un auténtico lujazo. La visita a Zurrieq es bastante corta, ya que tampoco hay demasiado para ver. De hecho, solamente está la iglesia de Santa Catalina, que hemos tenido que verla desde afuera ya que estaba cerrada, así que nos hemos tenido que conformar con dar un pequeño paseo por las calles del pueblo. 

Zurrieq
El calor sigue siendo insoportable, por lo que nuestra siguiente parada tendrá como objetivo mitigarlo. Por ello, vamos directos hacia Ghar Lapsi. Una pequeña carretera que termina en un parking junto a un restaurante, lleva directos hacia esta pequeña cala que ha sido convertida en una piscina natural. La cala es preciosa, pero bastante incómoda para estar. Poco sitio donde sentarse, demasiada gente bañándose, pescando en el mismo sitio. Obreros de la construcción que no encuentran mejor sitio donde ducharse....así que con toda esta fauna, de especímenes sin calificar decidimos buscar otro lugar donde poder bañarnos. Una pena, porque la cala era bonita. 

Decidimos volver a Bugibba y buscar allí un sitio tranquilo para bañarnos. Estas son las ventajas de los países pequeños, que en 30 minutos te lo recorres de norte a sur. Hemos estado un ratillo bañándonos en unas antiguas salinas, situadas no muy lejos del puerto y justamente debajo del paseo marítimo. Aquí hemos aprovechado nuestras gafas para hacer un poco de snorkel. 

Después de pasar por el hostal y darnos una ducha. Ahora ya sí que son de agua caliente, buscamos un lugar donde poder cenar alguno de los típicos platos malteses. En una terracita, con vistas al mar, degustamos un roost beef en salsa y conejo al vino tinto e hierbas. Ciertamente estaban buenos ambos platos. No son platos excesivamente elaborados, ni exquisitos pero estaban muy buenos. 

Con este homenaje a la cocina maltesa damos por finalizado nuestro prehistórico y caluroso día.